30, oct
Pequeña Qu
Encuentre una hoja de papel de mi bloc de notas. Le di la vuelta.
«Estoy sentada desde hace seguramente dos horas y todavía no he conseguido concentrarme. Pero tampoco me concentro en nada que esté a mi alrededor. La atención tiene alas, pero no se posa en ningún sitio. No consigo escribir. No consigo escribir. Con estas palabras hurgo en una herida. Mi mediocridad es tan...»
...para de leer. Es lo que siempre había sentido, aunque vagamente: mediocridad.
Me quede absorta. Desearía no haber recordado aquella confesión. Me apoyo en la pared.
-
Llora silenciosamente. Llora hasta el cansancio.